Probando una Diana F+


A escasos días de alcanzar el 2013, con más de una década en el siglo XXI, donde unos teléfonos inalámbricos hacen fotos por todo el mundo (mejor dicho, donde el nivel de vida llega para consumirlos). Yo sigo con la romántica idea de poner un carrete a cualquier cámara y salir a fotografiar con ella pese a que el coste sea demasiado elevado. La última que he probado ha sido la Diana F+, una cámara que gané en un concurso hace más de un año.

Pese a que te tienes que rascar el bolsillo para usar una cámara de este tipo cada vez que quieres hacer fotos con ella, yo las sigo defendiendo, te hace ser mucho más selectivo cuando vuelvas a coger la cámara digital en las manos. Hay veces que salgo con mi Nikon colgada del cuello, la llevo a la cara, encuadro y pienso… “¿qué voy a hacer con esta foto?”. En el caso de que mi respuesta interna sea “ocupar espacio en el disco duro de mi ordenador”, no la hago y sigo caminando buscando una imagen que me atrape de verdad.

Cuando llegó esta cámara a mis manos quería quitarme el amargo sabor que me había dejado mi Holga 120N y añadir una nueva anécdota en mi experiencia con la lomografía.  La Diana F+ es una cámara mucho más completa que la Holga que he mencionado, a parte de tener la opción de disparo “normal” y “bulb”, dispone de cuatro aperturas de diafragma (entre las que se encuentra apertura “pinhole“), mientras que la otra tan solo tiene dos.

En esta ocasión lo tenía muy claro, quería en cuadrado y a todo color. Después de remover bastante para encontrar un carrete lo cargué, allá por septiembre del 2011 y hasta el pasado 25 de octubre no eché la última foto, la número 16. Es decir, una media de 1,23 fotos al mes, toda una hazaña en comparación con el mundo digital.

Fotografiar con una cámara de este tipo es extraño. A parte de su aspecto singular, lo que más llama la atención cuando la tienes en las manos es su escaso peso, al ser toda de plástico, es excesivamente ligera y resulta raro para un fotógrafo que viene de usar una réflex digital. Supuestamente, algunas de las normas de la lomografía, son: no pienses a la hora de hacer la foto y no uses el visor. Todo esto esta muy bien, es original, creativo y todo lo que quieras, pero tal y como esta el precio del revelado del carrete creo que es mejor pensar y encuadrar, no vaya a ser que cuando tengas las fotos en tus manos hayas fotografiado paredes y suelos, en vez de los sujetos que tú deseabas.

Cuando miras por el visor hay algo curioso, y es que este tipo de cámaras no tiene el juego de espejos que llega hasta el objetivo, por lo tanto, el encuadre que tú tienes desde el visor no es el mismo que hay desde el objetivo, esta casi 5 centímetros por encima. Puede parecer poco, pero viendo el resultado, en algunas ocasiones, es la distancia entre una foto mal encuadrada y una bien hecha. Como por ejemplo esta del fuerte de la Galea de Getxo.

hecha por Javier Ferdo

Recuerdo que cuando la hice yo veía la puerta y el faro completos, sin embargo, la imagen muestra el camino al completo y el principal objetivo de mi foto esta cortado por arriba.

Otra de las cosas que quería probar con esta cámara era el “pinhole”. En las 16 fotos que tenía para sacar con el carrete utilice 2 para este tipo de fotografías, pero no ha salido ninguna de las dos, el negativo esta totalmente blanco. Habrá que seguir probando en ocasiones futuras.

A parte de esto, hay algo que me tiene intrigado de esta película. Siempre que disparo con una cámara analógica utilizo un cuaderno para apuntar lo que he fotografiado. Consultando mis notas y las fotografías que tengo en la mano no hay ninguna que concuerde con esta fotografía.

hecha por Javier Ferdo

Esta claro que es un faro en el mar, pero no recuerdo esta imagen en mi cabeza. Para más inri, está junto a las fotografías que hice en los molinos manchegos, y hasta donde yo sé, la provincia de Toledo no tiene mar, así que este misterio me tiene muy intrigado.

NOTA: Para ver más fotografías de esta cámara visita mi galería.

Anuncios

4 comentarios en “Probando una Diana F+

  1. Ah, el mundo “lomografero”… Yo también tengo una Diana, pero la uso muy poco porque suelo escanear los negativos y mi escaner no tiene anchura suficiente para los de 120.

    Has resumido bastante bien lo que supone disparar con este tipo de cámaras: el cuidado al hacerlo, la tranqulidad en terminar un carrete, las sorpresas y misterios tras el revelado… es lo que me encanta de la película.

    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s