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Abadiño con nieve en imágenes


¿Qué tiene la nieve que embellece sitios que no fotografiarías? Estas imágenes que muestro de Abadiño son de lugares por los que he pasado muchísimas veces y nunca me habían atraído de tal manera como para sacar la cámara y retratarlos. Sin embargo, ese manto blanco y frío engalana prácticamente cualquier lugar. Cuando fui a tomar estas fotos había ideado un recorrido en un periodo de tiempo. Aunque no pude hacerlo por completo, ya que me entretuve más de lo previsto, porque el barrio de Gaztelua (de donde son la mayoría de las imágenes) estaba realmente hermoso.

Duranguesado con nieve en imágenes


Abadiño

Iurreta

Plentzia en imágenes


En estos últimos días he pensado que si en un futuro quiero dedicarme a la fotografía, ya sea de viajes o de fotoperiodismo, un campo importante que tengo que dominar, o al menos tener unos conocimientos avanzados, es en el paisaje. Tras varios años haciendo fotografía urbana y reportajes, algo que no dejaré de hacer, me he puesto como objetivo formarme en el difícil campo del paisaje.

Para ello, el pasado viernes como tenía que recoger las fotos de mi proyecto DERECHOS que estaban exhibiéndose en Plentzia, madrugué un poquito y fui a esta localidad a pasar la mañana sacando fotos. Hizo una mañana interesante para hacer este tipo de fotografía ya que en el cielo había nubes y eso casi siempre le da más fuerza a la fotografía. Sin embargo, he de decir que la cabra siempre tira para el monte, y yo también me paseé por el casco viejo de la villa para hacer algo de fotografía urbana.

Sesión fotográfica con modelos I


El pasado domingo me fui a la playa para realizar unas fotos a una pareja de amigos. Lo llevamos planeando a lo largo de toda la semana. Decidimos hacerla el domingo: por la mañana playa y por la tarde monte. Es lo bueno que tiene el País Vasco que en poco tiempo cambias el paisaje por completo. Sin embargo, Euskadi también tiene un inconveniente que suele ser muy molesto cuando haces planes, el tiempo. Toda la semana pendiente de la meteorología y al final el día anterior dijeron en la tele: “por la mañana habrá nubosidad con algún chubasco leve sin importancia y a la tarde se abrirán grandes claros”.

Pues no. Cuando me levanté, estaba lloviendo. Cuando desayuné, estaba lloviendo. Así que no quedó más remedio que suspender la sesión hasta la tarde y hacer sólo uno de los dos sitios. Nos decantamos por playa. Y allí que nos fuimos con todo en el maletero del coche lleno que parecía que nos íbamos de viaje con tantas cosas que llevamos.

Era la primera vez que hacía fotografías a modelos en playa, así que para mi era toda una experiencia. Y en muchas cosas pequé de novato. Aunque los resultados fueron muy satisfactorios para mí, porque a pesar de que salió el sol la temperatura no acompañaba y quieras que no eso para los que se tienen que poner delante de la cámara es un fastidio.

Este sábado continuaremos con la sesión, ahora toca monte y parece ser que el tiempo en esta ocasión no será nuestro enemigo. Parte de los resultados de esta sesión se podrán ver en mi portofolio.

Probando una cámara de placas


Cuando era pequeño me gustaba ver en las películas esas cámaras en las que el fotógrafo se metía debajo de una manta y sacaba el disparador diciendo “mirar al pajarito”. Siempre quise estar bajo esa manta para disfrutar de esa experiencia.

En ocasiones la vida te da la posibilidad de llevar a cabo los sueños y cuando aparecen es mejor no dejarlos escapar para que en el futuro no te arrepientas. Eso es lo que hice.

Tras haber realizado un cursillo de fotografía con un profesor de la universidad me comentó que tenía una cámara de placas, yo esperanzado le pregunté a ver si me la podría enseñar. Me dijo más de lo que yo esperaba, me comentó que me daría unas clases particulares de como utilizarla. De esta manera estuve recibiendo lecciones de como usar una “Linhof”.

El equipo venía en una maleta tirada por un carro y un señor trípode aparte. Eliges lo que quieres fotografiar. Colocas el trípode. Sacas de la maleta la cámara, con decir la cámara me refiero al montante trasero donde va incorporado el vidrio esmerilado y unido mediante los raíles el montante delantero, también conocido como porta objetivos. Ajustas la cámara al soporte y despliegas los montantes dejándolos a una distancia de unos 20cm. Después sacas el fuelle y lo enganchas mediante las pestañas a cada uno de los marcos, creando de esta manera la cámara oscura. Finalizado esto eliges el tipo de objetivo que quieras utilizar para la toma de la fotografía y lo colocas, previamente habiéndole quitado ambas tapas. Ya esta la cámara montada.

Antes de echar un vistazo por el cristal debes tener en cuenta los niveles para que la cámara este completamente recta, en el caso de que quieras que el horizonte quede paralelo a la cámara. Tras esto te echas la manta a la cabeza para ver a través del vidrio, sin la manta no verías nada por la luz que hay en el ambiente. Primero enfocas a groso modo desplazando por los raíles el porta objetivos, para adelante y para atrás hasta que veas la imagen más o menos nítida. En un principio al verlo así creerás que está totalmente nítida. Sin embargo, después cogiendo una lupa de aumento y colocándotela en el ojo, como hacen los joyeros para valorar una pieza, lo apoyas en el vidrio y verás, para tu sorpresa, que la imagen esta borrosa. Por lo tanto, comienzas a enfocar mediante una pequeña rueda situada junto al montante trasero de manera más detallada.

Cuando creas que ya los has conseguido quedan los desplazamientos, los basculamientos, la ley de Scheingflug y los giros de cámara. Pero esto son aspectos técnicos que se escapan de mis conocimientos. He realizado todos los movimientos en mis prácticas pero es algo muy complejo que yo no sabría explicar. Cada vez que realizas uno de los movimientos tienes que volver a enfocar y al terminar vas cerrando el diafragma hasta que veas que esta totalmente nítido.

Tras esto con el fotómetro mides las luces y las sombras que aparezcan en la imagen. Al tenerlas todas memorizadas se decide a que se le va a dar más importancia en la imagen, si a las sombras o a las luces. Después de ese dilema se pone la apertura del diafragma y la velocidad de obturación.

Al final, cuando veas en el cristal la imagen que tú querías, por cierto, casi se me olvida, ves la imagen al revés. Es decir, en el vidrio ves el techo abajo y el suelo arriba. Después de este pequeño lapsus, quitas el vidrio esmerilado y colocas el chasis portapelículas. Eso fue en mi caso, también esta la opción del chasis Polaroid y el chasis digital. Finalizado el cambio cierras el diafragma, colocas el disparador en su sitio (junto al objetivo) y ¡disparas!

Esta es una de las fotografías que yo saqué, como se puede observar tengo mucho que aprender. Pero me quedo con el recuerdo y la experiencia de haberlo vivido.

Todo esto te puede llevar una hora fácilmente. Esto si es fotografía. Tras esta experiencia cada vez que salgo con mi réflex la veo tan pequeña…

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