Probando un 35mm
Cuando compré mi Nikon D40 con sus dos objetivos del kit la gente me decía que me tenía que comprar un objetivo de focal fija porque eran mucho mejores. Miraba precios y me echaban atrás, consideraba que tenían un precio demasiado elevado para mi economía (y ahora también). ¡Y por fin he dado el paso!
Ahora mismo estoy inmerso en un proyecto muy importante, del que de momento prefiero no desvelar nada, y hace un par de semanas comprobé que los objetivos que tenía tienen un límite cuando hay escasa luz. Por esa razón, me decanté por un 35mm ya que se aproxima más que ninguno a mi estilo de fotografía. Quería que fuese luminoso y lo más económico posible, así que finalmente adquirí el AF-S DX Nikkor 35mm f/1.8 G. Lo compré mediante amazong, que hace bien poco entró en España, así que lo inauguré por todo lo alto.
En cuanto llegó a casa, se lo puse a mi cámara y lo probé. Ayer estuve por una zona muy recomendable de Vizcaya que yo desconocía, “Puerto Viejo” en Algorta, probando el objetivo, aunque también realicé alguna que otra foto. Todavía no he conseguido adaptarme a él, pero creo que le voy a sacar mucho partido a esta lente. Lo más curioso es el hecho de que a la hora de fotografiar te tienes que desplazar con los pies porque no hay zoom que valga, entonces elegir el encuadre es primordial.
A continuación os dejo algunas fotografías de muestra:
En Lekeitio con analógicas
Es curioso, estamos en el siglo XXI, en plena era digital, cuando todos los fotógrafos se compran su cámara con un montón de megapixeles y mientras tanto, mi compañero Eduardo y yo nos vamos una mañana entera a Lekeitio a fotografiar con nuestras cámaras analógicas.
El equipo que lleve yo fue la Kodak de 1915 (ya he mandado el carrete a revelar), la Fed 3 y la compacta, una Samsung WB1000, para hacer instantáneas. Mi compañero fue con una Lubitel 2 y la Nikon D40, esta última para hacer instantáneas. Es decir, que íbamos a fotografiar como se hacía antes: con un objetivo de focal fija y moverte continuamente con los pies para encontrar el encuadre deseado y de esta manera hacer la fotografía ansiada en un sólo disparo. Con estas cámaras no vale hacer “prueba-error, prueba-error”, si que puedes, pero te sale por un pico.
Tras habernos acostumbrado a salir con nuestras cámaras digitales es toda una experiencia fotografiar con las analógicas, es otra sensación. El sonido. El visor. No olvidarse de echar hacia adelante el carrete. ¡Ah, algo importante! No puedes mirar después del disparo la “pantallita” para ver que bonita te ha quedado la foto, aunque el subconsciente te juegue malas pasadas y lo sigas haciendo creyendo que la vas a ver.
Es una experiencia totalmente recomendable para todo aquel aficionado a la fotografía, disparar de vez en cuando un carrete ya sea con una cámara reflex, una compacta normalita o con una de usar y tirar. Lo importante es volver a los inicios de la fotografía y recordar las dificultades que tenía. En mi opinión, algo que ayuda cuando después coges la digital, sobre todo en el tema de elegir el encuadre.


















