El mundo analógico se va al garete
Tengo que reconocer que me gusta mucho disparar con cámaras analógicas, especialmente con mi Fed y mi Kodak, pero el mundo analógico cada vez es más caro. El pasado lunes fui a recoger tres carretes y tuve que pagar una barbaridad, menos mal que uno se había velado porque sino me hubiera gastado el presupuesto de todo un mes. No diré la cantidad por vegüenza, pero creo que con esos precios tan abusivos el mundo analógico en la fotografía tiene los días contados, como en su momento fue la televisión.
Hasta este lunes revelaba los carretes y pedía que las fotografías me las entregarán escaneadas en un CD. Sin embargo, como cada vez hay menos líquidos de revelado y son más caros para los laboratorios, también encarecen los precios para los fotógrafos de a pie, así que prácticamente he pensado utilizar mis cámaras analógicas como pisapapeles.
Lo peor de todo, lo que más me indigna, es que fijándome en los negativos y en las fotos escaneadas me doy cuenta de que lo han hecho como el culo, de que falta un buen cacho de imagen. Con esto del escaneo yo no pido calidad de imagen, no quiero una foto de millones de megapixeles, lo que quiero es poder ver la fotografía en el ordenador, pero entera, no por fascículos.
Juzguen ustedes mismos. Esta imagen fue tomada junto al puerto de San Sebastián, en la fotografía del negativo se ve claramente que aparece el monumento al Sagrado Corazón de la capital guipuzcoana, mientras que en la foto escaneada se pierde en el follaje de la colina.
Probando una cámara de 1915: 2ª parte
El mismo día que recogí los negativos de la “Fed 3″ también lo hice con los de la Kodak No. 2 Folding Autographic Brownie. Finalicé el carrete en mi excursión a Lekeitio, es decir, dos fotografías más, ya que con esta cámara tan sólo se pueden hacer 8 tomas con una película de 120mm. He de confesar que el resultado me sorprendió enormemente: la nitidez de las imágenes, la profundidad de campo, la claridad de las fotografías… En definitiva, que volveré a utilizarla.
En la primera parte, donde expliqué mis sensaciones a la hora de utilizar esta cámara se me olvidó comentar que tiene una aplicación, mejor dicho, una función. Dispone de una pequeña ventanita con un lápiz de metal con el que puedes escribir sobre el negativo para firmarlo. Sin duda alguna, ese era una de los mayores alicientes de la máquina, sin embargo, al ver los negativos no había rastro alguno de las firmas en las imágenes. Pero esa decepción, no ha entristecido ni pizca los resultados obtenidos con esta cámara.
La fotografía se basa en hechos, como ya he dicho en alguna ocasión, así que procedo a enseñar parte del resultado:
Apertura: f6.3
Velocidad: 1/25s
Esta fue mi primera fotografía tomada con la Kodak. ¿Desde cuanto tiempo no habría sido utilizada? Y a pesar de ello, la máquina recordaba cual fue su función para la que la crearon.
Enfoque: 30m
Apertura: f11
Velocidad: 1/50s

Enfoque: 30m
Apertura: f11
Velocidad: 1/50s
La imagen que hay sobre este texto fue accidentalmente sobrexpuesta cuando hice la que esta a la izquierda. La primera de ellas era sacada en la playa de Lekeitio y esta segunda, en un mirador. Y al sacar la última me dije “¡Uy! Pero si en la anterior no he firmado”. Al segundo me di cuenta que ni siquiera había pasado al siguiente fotograma.
Enfoque: 2.5m
Apertura: f11
Velocidad: 1/25s
Esta imagen fue tomada en el parque de Tabira en Durango. La hice con la intención de que el banco quedara en primer plano enfocado mientras el fondo saliera desenfocado. Sin embargo, no fue el resultado que esperaba: lo más evidente es que sale torcida; segundo, el banco no aparece del todo nítido, pero las hojas que aparecen a su derecha si; y por último, el fondo sale un poco quemado.
Enfoque: 30m
Apertura: f10
Velocidad: 1/10s
Esta fotografía la tomó Eduardo Ponce, de “La mirada fotografica.com“, y siendo realistas, es la mejor de todo el carrete.
En Lekeitio con analógicas
Es curioso, estamos en el siglo XXI, en plena era digital, cuando todos los fotógrafos se compran su cámara con un montón de megapixeles y mientras tanto, mi compañero Eduardo y yo nos vamos una mañana entera a Lekeitio a fotografiar con nuestras cámaras analógicas.
El equipo que lleve yo fue la Kodak de 1915 (ya he mandado el carrete a revelar), la Fed 3 y la compacta, una Samsung WB1000, para hacer instantáneas. Mi compañero fue con una Lubitel 2 y la Nikon D40, esta última para hacer instantáneas. Es decir, que íbamos a fotografiar como se hacía antes: con un objetivo de focal fija y moverte continuamente con los pies para encontrar el encuadre deseado y de esta manera hacer la fotografía ansiada en un sólo disparo. Con estas cámaras no vale hacer “prueba-error, prueba-error”, si que puedes, pero te sale por un pico.
Tras habernos acostumbrado a salir con nuestras cámaras digitales es toda una experiencia fotografiar con las analógicas, es otra sensación. El sonido. El visor. No olvidarse de echar hacia adelante el carrete. ¡Ah, algo importante! No puedes mirar después del disparo la “pantallita” para ver que bonita te ha quedado la foto, aunque el subconsciente te juegue malas pasadas y lo sigas haciendo creyendo que la vas a ver.
Es una experiencia totalmente recomendable para todo aquel aficionado a la fotografía, disparar de vez en cuando un carrete ya sea con una cámara reflex, una compacta normalita o con una de usar y tirar. Lo importante es volver a los inicios de la fotografía y recordar las dificultades que tenía. En mi opinión, algo que ayuda cuando después coges la digital, sobre todo en el tema de elegir el encuadre.
Viajando al pasado con las manos
Hoy he recibido un regalo muy especial, una cámara Kodak No. 2 Folding Autographic Brownie. Es una máquina antigua de medio formato que utiliza un carrete de 120mm creada entre los años 1915-1926, es decir, algo increíble. Además de la cámara también venía las instrucciones de uso y unas siglas en su funda original que me figuro que serán de su anterior amo: R.M.G.
Rápidamente en cuanto he llegado a casa me he puesto a buscar en Internet algún nombre de un fotógrafo relevante con esas siglas, y para mi sorpresa lo he encontrado. Estoy convencido de que no fue su anterior dueño, pero quiero vivir mi ilusión y pensar que esas siglas pertenecen nada más y nada menos que a Robert Mapplethorpe.
Es un fotógrafo al que no conocía y después de informarme un poco sobre su trabajo he de decir que no es santo de mi devoción, no es mi estilo.
A esta maravilla de cámara le pondré un carrete para ver si funciona, pero aseguro que mi trabajo al disparar no será parecido al de Robert Mapplethorpe. Aquí dejo un vídeo de sus fotografías, pero recomiendo ver más de este autor, hay muchas que son realmente impactantes y sorprendentes.












