Cómo trabajaba Henri Cartier Bresson
En estos momentos estoy leyendo un libro de fotografía que recomendaría a todos los aficionados a este arte. Se llama “La visión del fotógrafo” y está escrito por Michael Freeman. Es de lo mejor que he leído. Habla sobre cómo trabajaban los grandes fotógrafos que han pasado a la historia, de cómo se tomaron algunas de las fotografías más importantes de todos los tiempos. Es de esos libros con los que aprendes al leerlos, no los que están editados para el propio ego y regocijo del fotógrafo.
De sus páginas destacaría muchos apartados, pero hay uno que me ha gustado especialmente. Siempre he manifestado mi admiración por el trabajo de Henri Cartier Bresson y en este libro se hacen muchas referencias a él, pero sin lugar a dudas me quedo con este pasaje:
Todo esto contribuye a crear una situación bastante confusa. El equipo importa, y la habilidad para manejarlo es fundamental pero, por diferentes motivos, mucha gente lo simplifica y lo convierte en el sujeto. Una frase hecha habitual de los profesionales es: “Es sólo una cámara” y “Sólo es una herramienta”, lo que da a entender que lo que realmente importa es que el fotógrafo es un ser especial y con talento. Cartier-Bresson perfeccionó una técnica de práctica invisibilidad sin pretensiones, y rechazó, a menudo enfadado, ser fotógrafo. Él pensaba que su estilo de disparo instantáneo e inadvertido dependía, en parte, de no ser reconocido. Joel Meyerowitz estaba haciendo fotografía de calle un día en Nueva York y se sorprendió al ver a Cartier-Bresson trabajando: “Era asombroso. Retrocedimos unos pasos y le observamos. Era una figura de ballet emocionante, que entraba y salía de la multitud, que avanzaba y retrocedía, que se apartaba. Tenía una gran condición de mimo. Aprendimos automáticamente que se puede desaparecer entre la multitud, que puedes darte la vuelta como un torero bailando un pasodoble.”
Después de enseñaros como trabaja os dejo otro vídeo, este con subtítulos al castellano, de su biografía.
Gijón callejero en imágenes
Me apasiona recorrer las calles de las ciudades con la cámara en la mano y fotografiar la vida cotidiana de la gente. En una localidad grande, como Gijón en este caso, una persona fotografiando pasa desapercibida, puede ser un simple turista que se quiere llevar un recuerdo de sus vacaciones a casa.
Hay quien dice que la fotografía callejera es un intrusismo en la vida de la otra persona, yo no lo veo así. A mi siempre me ha gustado este género tan poco valorado en muchos aspectos porque me parece un tipo de fotografía documental. Con una foto de este tipo queda grabada mucha información que un futuro se recordará gracias a este tipo de imágenes. Por ejemplo: el tipo de ropa que se utilizaba, como era la ciudad, los coches, que actividades llevaban a cabo las personas… Quedan guardados muchos datos que no se deberían perder y que valen como documento histórico.
El “Bus Street Photography” ha llegado a su parada
La semana pasada di por finalizado mi proyecto “Bus Street Photography“. Decidí cerrarlo con 299 fotografías realizadas durante dos años. Ha sido un trabajo que me ha apasionado, ya que el tema fotográfico es el que más me llena cuando cojo la cámara. Me ha servido para aprender a observar a la gente con discrepción, tras el cristal del bus, y saber anticiparme a los movimientos que van a realizar, algo que en mi opinión es imprescindible a la hora de practicar este tipo de fotografía.
Con esto no quiere decir que dejaré de fotografiar todo lo que llame mi atención cuando monte en el autobús, seguiré haciéndolo pero sin llegar a publicarlo, o sin llegar a hacerlo tan de continuo. Como resumen del proyecto he realizado un vídeo con una selección de 50 imágenes que muestro a continuación.
El blog Xatakafoto hace eco de mi proyecto.





















