Un nuevo foto-blog
Hace una semana comencé con un nuevo reto en mi faceta fotográfica, un foto-blog en un diario digital de la comarca en la que resido: durangon.com. Es una forma de auto-exigirme para hacer fotografías periódicamente y de sentirme activo. Mi intención con este nuevo espacio es ver aspectos de la vida cotidiana que igual se escapan o que no sabemos verlos, siempre ilustrándolos con un par de fotografías y acompañado con un texto en el que intentaré que no falte el humor en estos tiempos tristes.
Cuando comienzas algo de este tipo a mi lo más difícil siempre me parece que es el nombre. Tienes que pensar algo que hable sobre la fotografía y que muestre a lo que vas a hacer referencia. Tras darle varias vueltas pensé que podría encontrar algo interesante en alguna cita fotográfica, rápidamente me fui a mi admirado Henri Cartier Bresson y di con la frase:
La fotografía es, para mí, un impulso espontáneo procedente de un ojo siempre atento, que capta el instante y su eternidad.
Al leerla encontré el nombre que buscaba “Un ojo siempre atento”. Así que de esta forma ha comenzado a rodar otro proyecto que ya veremos hasta donde me lleva. En mi blog también los iré colgado, pero una semana más tarde.
La nueva estación de Durango y Matiena, un cambio en nuestras vidas
¿Alguien se ha dado cuenta del cambio que va a suponer el soterramiento del tren para los abadiñotarras y durangueses? Está el evidente: descongestiona el tráfico de nuestras carreteras, pero hay mucho más.
1. Ya no se podrá echar a correr desde la plaza del Verín (o praza Galizia, dicho de manera oficial) en Matiena si lo vemos llegar.
2. Ya no habrá gente que se cuele para ir gratis entre el apeadero de Traña y el de Landako.
3. Ya no te dará el sol en la cara cuando esperes en Matiena.
4. Ya no te mojarás esperando el tren en Traña porque la nueva va soterrada, ¡ah no! Que apenas han puesto techo.
5. Ya no te mirarán mal la gente cuando las barreras del paso a nivel están bajadas y tú pasas por debajo.
6. Ya no veremos a los niños emocionados despidiendo al tren, ¿o los emocionados son los padres?
7. Ya no veremos a los perros ladrando al tren como locos.
8. Ya no escucharemos nunca más la voz del tren diciendo “Fauste, Landako”.
9. Ya no se podrá echar a correr si oyes las sirenas de las barreras para no perderlo.
10. Ya no veremos a la típica persona que va sin ticket y se va pasando de vagón en vagón al ver al “pika”.
11. Ya no veremos a esa persona que se hace la despistada y pone la excusa de que no le ha dado tiempo a picar el bono 10.
12. Ya no habrá parada en Landako.
13. Ya no habrá multa por andar por las vías, las de arriba, no las soterradas loco, aunque algún iluminado ya lo hará.
14. Ya no se verá a esos niños que bajan al río junto al polígono industrial de Inyectametal (Matiena) para hacer cosas de mayores a escondidas de sus padres.
15. Ya no se verá a esos jóvenes que se esconden tras el Kafe Antzoki a fumar.
16. Ya no habrá dudas sobre ¿ese establecimiento de qué parada está más cerca, Landako o Durango?
17. Ya no se podrá ver si hay mucha gente en la estación en fiestas de Durango para ir andando hasta Matiena en vez de ir como una sardina enlatada.
18. Ya no se podrá ver el paisaje.
19. Ya no se tendrá cobertura en el móvil en todo el trayecto entre Matiena y Durango.
20. Ya no tendremos que ir al gimnasio a endurecer los glúteos gracias al gran número de escaleras que han puesto, tanto en una estación como en la otra.
21. Ya no nos enteraremos de las actividades que organiza el multiusos de Durango (también conocido como D.E.C., Durango Exhibition Center) al pasar con el tren.
22. Ya no se buscará el asiento que esté a la sombra para evitar que el sol nos deslumbre.
A mí se me han ocurrido estas 22, ¿y a ti?
El vintage está de moda
La fotografía, como todo en esta vida, va por modas. Gracias a la nueva tecnología la acción de cazar la luz está al alcance de una gran mayoría, y curiosamente este hecho ha propiciado que la fotografía analógica haya resurgido entre muchos aficionados (como es mi caso). Por ello, no es de extrañar que en muchas galerías se vea un toque vintage en las fotografías realizadas con una digital.
No deja de resultar paradójico que con la perfección al alcance de la mano nos entusiasme transformar nuestras fotos en imágenes que parecen hechas con una lomo, con unos colores apastelados y suaves. Para que podáis transformar vuestras fotografías aquí os dejo un vídeo en el que lo explican muy bien y así vas a la última.
Fotografía de concurso
Hace un par de meses presenté una foto a un concurso. Podías presentar lo que quisieras, la única condición era que tenía que aparecer un huevo. El certamen estaba organizado por la empresa “huevos pitas“. Yo me puse a dar vueltas a la tortilla hasta que se me ocurrió una idea, cabe destacar que no fue elegida entre las ganadoras, tampoco ha sido la más votada por el público, pero yo me lo pase en grande preparando la foto y todavía me saca una sonrisa cada vez que la veo. Por supuesto, se admiten críticas.
La premiadas de este año las podéis ver aquí.
Se titula, CANÍBAL.
Y aquí el como se hizo:
Mi primer reportaje de boda
Hace unas semanas llevé a cabo mi primer reportaje de bodas. Se casaban dos buenos amigos y como ya me dijo en una ocasión la novia “cuando me case ya sé lo que me vas a regalar: las fotos”. Y así lo hice.
Tenía carta blanca para hacer lo que quisiera y yo quería sorprenderles, quería que el reportaje no lo olvidasen nunca, que fuese algo especial. Le estuve dando vueltas a la cabeza y estrujándomela hasta que se me ocurrió con que podía dejarlos alucinados: una moto con sidecar. No fue tarea fácil encontrarla, moví cielo y tierra para ello, pero finalmente encontré lo que buscaba y encima al lado de casa.
Desde hacía tiempo tenía pensada la localización, sería en Atxondo, en el camino que comunica los barrios de Apatamonasterio y Arrazola. Un día antes del reportaje me trasladé hasta el lugar para pensar en los mejores sitios y las fotos que podría hacer. Por norma general, una sesión fotográfica suele levantar mucha curiosidad entre la gente y si a esto le añadimos una moto con sidecar, puede ser todo un espectáculo. Además ese camino, los sábados por la tarde está muy transitado por lo que nos teníamos que ubicar en una zona con menos ajetreo. Por suerte, el comienzo del camino tiene una doble bifurcación y una de ellas apenas se utiliza, así que ya estaba elegida la primera localización. En el caso de que el día de la sesión estuviéramos con público y los modelos se sintieran incómodos tenía que tener un plan B, por lo tanto me desplacé hasta el barrio de Arrazola donde también podríamos tener mucho juego a la hora de los encuadres.
Llegó el día de la sesión de fotos y la sorpresa de los novios fue la esperada “¿nos vamos a hacer las fotos con un sidecar?”. Teníamos menos de una hora para hacer uso de ella, no había tiempo que perder. Como de costumbre llevaba un papel con unas cuantas ideas redactadas para ponernos en marcha con la mayor brevedad posible.
Las fotos fueron saliendo, una tras otra, disfrutando del momento. Finalmente, llegó la hora de dejar partir la moto, pero afortunadamente ya habíamos hecho todo el trabajo. Con la mitad del reportaje realizado nos trasladamos hasta el barrio de Arrazola, deteniéndonos antes en una pequeña presa para hacer una foto de los novios en lo alto de la cascada.
Ya en nuestro último destino continuamos con una sesión de fotos más normalita, pero no por ello menos especial. El broche de oro, fue cuando les sorprendí con mi vena romántica y los coloqué bajo un arco a la luz de un corazón hecho por velas.
“No era nuestro primer reportaje delante de la cámara, hace poco tiempo habiamos probado esa misma experiencia, con el mismo fotógrafo. Es muy fácil trabajar con Javier, te explica con facilidad lo que quiere ver en la foto y tiene suma paciencia para conseguirlo. Siempre está abierto a nuevas ideas, es más, le gusta que los modelos aporten sus propias propuestas. Se agradece que sea original, como en este caso. Cuando nos apareció con un sidecar antiguo: nos quedamos asombrados. El resultado: unas fotos originales, divertidas y muy-muy bonitas” comenta Lorena, la novia del reportaje tras la sesión y haber visto las imágenes finales.
NOTA: Más fotografías se pueden ver en mi PORTOFOLIO.
Participando en el maratón fotográfico del FNAC
Tenía curiosidad por participar en un rally fotográfico y el pasado 2 de junio pude hacerlo: me presenté al 2º Maratón Fotográfico Nacional del FNAC. Sabía cual era la teoría de este tipo de certamenes pero quería probarme en uno, así que no dejé escapar la ocasión.
De esta forma el sábado por la mañana me presenté en el FNAC de Bilbao como otro centenar de fotógrafos dispuestos a hacer algo digno de mención. Al llegar mi turno, me hicieron entrega del tema y me encaminé a la calle a encontrar la inspiración. La fotografía tenía que tratar sobre “Una ciudad. Muchas culturas”.
Lo primero que me vino a la cabeza fue: fotografía urbana. Era tan sencillo como encuadrar a varias personas de distintas nacionalidades en una sola imagen. Además es el campo en el que más cómodo me siento y en el que más experiencia tengo. Sin embargo, mi memoria me convenció para que no siguiera por ese camino. Y es que en una ocasión formé parte de un jurado en un concurso de fotografía y lo primero que se hizo fue desechar las imágenes en las que aparecía gente, por el tema de los derechos de imagen. Así que, ¿quién me aseguraba a mi que en este concurso no fuesen a hacer lo mismo? Por lo que tuve que comenzar de nuevo.
Cansado de vagar por el casco viejo de la capital vizcaína esperando la inspiración me senté en las Calzadas de Mallona, que son unas escaleras de 1.745 que comunican el Casco Viejo con la Basílica de Begoña. Comencé a darle vueltas a la cabeza buscando un objetivo. Se me ocurrió algún escaparate en el que hubiera diversidad de objetos, pero podría estar dando vueltas sin llegar a nada. Hasta que finalmente encontré la solución.
Me acordé de una fotografía que realicé hace algunos años junto al Guggenheim, así que decidí comprar varios objetos que simbolizaran a diferentes países o continentes para englobar todas las culturas con el museo más conocido de Bilbao de fondo. Elegida la foto me puse a buscar objetos en tiendas, antes conocidas como “Todo a 100″. No creo que llegará a entrar en todas las que tiene la villa, pero me quedarían pocas por visitar.
Anduve y anduve sin descanso hasta encontrar cuatro figuras del mismo tamaño que me gustaran, quería como mínimo cuatro. Cuando las tuve en mi mano, cansado de tanto andar, me fui hasta el lugar elegido: el puente de madera que da acceso a la Universidad de Deusto. Saqué las piezas de mi rompecabezas particular, ajuste la cámara y disparé ante la incrédula mirada de los turistas que por allí pasaban. No necesité muchos disparos para conseguir mi objetivo.
Cuando tuve la foto deseada me fui al FNAC a entregar mi trabajo. Al hacerlo pude observar la cara de sorpresa de la encargada y ver de refilón algunas de las imágenes ya entregadas: la mía no se parecía a ninguna otra. La gran mayoría eran de fotografía urbana. Por un lado era positivo, pero también negativo, a ver si me había equivocado…
Dos semanas después se supo el veredicto del jurado, mejor dicho, tuve que rebuscar si había habido veredicto porque no estaba nada bien indicado por parte del FNAC. Tras mucho buscar pude ver la foto ganadora y comprobé que no andaba tan desencaminado con mi idea.
ENLACE: Fotografías ganadoras















